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Listar por Materia "Literatura española - Novela española - Emociones y sentimientos"

Mostrando ítems 1 al 20 de 34

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    Amar curiosidad prozac y dudas 

    Echevarria, Lucia

    El señor todopoderoso los aniquiló por mano de una mujer. Que no fue derribado su caudillo Por jóvenes guerreros, ni le hirieron los hijos de titanes, ni soberbios gigantes le vencieron. Sino que fue Judit, hija de Merarí, quien le paralizó con la hermosura de su rostro. Se despojó de su ropa de viuda por amor a los cautivos de Israel. Ungió su rostro con perfumes, vistió lino para seducirle, prendió la mitra en sus cabellos. Sus sandalias arrebataron sus Ojos, su belleza cautivó su alma, y la cimitarra segó su cuello. (Tomado del contenido del libro) (Fecha de reseña 11/12/2015)

    Formato: DOC (Word 97-2003)

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    Amor en nueva york 

    Arias, Yolanda

    Bajó por su cuerpo, apoderándose de su razón, y se expandió por cada rincón, cada célula, hasta cubrirla por entero, hasta saciarla y al mismo tiempo dejarla abierta para un más allá exultante de luces. Supo que la realidad se le desvanecía a impulsos de la quimera que despertaba en ella, y que la emoción la empujaba más y más hacia cotas jamás soñadas. (Tomado del contenido del libro) (Fecha de reseña 17/11/2015)

    Formato: DOC (Word 97-2003)

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    El barranco 

    Arguedas, José María

    En el barranco de K'ello-k'ello se encontraron, la tropa de caballos de don Garayar y los becerros de la señora Grimalda. Nicacha y Pablucha gritaron desde la entrada del barranco. (Tomado del contenido del libro) (Fecha de reseña 17/11/2015)

    Formato: DOC (Word 97-2003)

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    Bestiario 

    Arreola, Juan Jose

    Prensado en un bloque de lodo frío, el sapo se sumerge en el invierno como una lamentable crisálida. Se despierta en primavera, consciente de que ninguna metamorfosis se ha operado en él. Es más sapo que nunca, en su profunda desecación. Aguarda en silencio las primeras lluvias. (Tomado del contenido del libro) (Fecha de reseña 17/11/2015)

    Formato: DOC (Word 97-2003)

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    Confabulario 

    Arreola, Juan Jose

    Los cuentos que componen Confabularlo rebasan cualquier intento de descripción: fábulas, poemas en prosa, crónicas, simples y llanas narraciones y divertimentos que trascienden, amén de por su profundidad y poesía, por su enorme maestría en el manejo del lenguaje. Clásico ya por la contundencia de su obra, Juan José Arreola nos da en Confabularlo una pequeña muestra de su gran talento literario. (Tomado del contenido del libro) (Fecha de reseña 17/11/2015)

    Formato: DOC (Word 97-2003)

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    El deseo 

    Anton, Ara

    Tomás conducía el coche, bañado en resplandores rojos, camino de las montañas que, poco a poco, iban desapareciendo en la naciente oscuridad. Sentía una pena honda que le pesaba en el pecho, haciéndole frotar los ojos con manotazos rabiosos. “Al fin y al cabo no es más que un perro...” Sí, pero era “su perro”. (Tomado del contenido del libro) (Fecha de reseña 17/11/2015)

    Formato: DOC (Word 97-2003)

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    Desgarradura 

    Ecioran, E.M

    Según una leyenda de inspiración gnóstica, en el cielo se desarrolló una lucha entre los ángeles en la cual los partidarios de Miguel vencieron a los del Dragón. Los ángeles indecisos que se limitaron a mirar fueron relegados a la Tierra, para que en ella llevasen a cabo la elección a la que no se habían resuelto arriba, elección tanto más penosa cuanto que no traían recuerdo alguno del combate y menos aún de su actitud equívoca. (Tomado del contenido del libro) (Fecha de reseña 11/12/2015)

    Formato: DOC (Word 97-2003)

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    El despertar 

    Armando, Hector

    Me levante sobresaltado, un sudor frío recorría todo mi cuerpo, eran aproximadamente las 3:00 a.m. y todo se encontraba en completa calma, únicamente se escuchaba un pequeño susurro de ebrios que hablaban, acerca de no sé que en la calle. Empece a hacer memoria, de que me había despertado tan desesperadamente y lo único que lograba recordar era un gato negro, con los ojos profundos y de color rojo y de gran tamaño. (Tomado del contenido del libro) (Fecha de reseña 17/11/2015)

    Formato: DOC (Word 97-2003)

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    El discipulo 

    Arreola, Juan Jose

    De raso negro, bordeada de armiño y con gruesos alamares de plata y de ébano, la gorra de Andrés Salaino es la más hermosa que he visto. El maestro la compró a un mercader veneciano y es realmente digna de un príncipe. Para no ofenderme, se detuvo al pasar por el Mercado Viejo y eligió este bonete de fieltro gris. Luego, queriendo celebrar el estreno nos puso de modelo el uno al otro. (Tomado del contenido del libro) (Fecha de reseña 17/11/2015)

    Formato: DOC (Word 97-2003)

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    En verdad os digo 

    Arreola, Juan Jose

    Propone un plan científico para desintegrar un camello y hacerlo que pase en chorro de electrones por el ojo de una aguja. Un aparato receptor (muy semejante en principio a la pantalla de televisión) organizará los electrones en átomos, los átomos en moléculas y las moléculas en células, reconstruyendo inmediatamente el camello según su esquema primitivo. Niklaus ya logró cambiar de sitio, sin tocarla, una gota de agua pesada. También ha podido evaluar, hasta donde lo permite la discreción de la materia, la energía cuántica que dispara una pezuña de camello. Nos parece inútil abrumar aquí al lector con esa cifra astronómica. (Tomado del contenido del libro) (Fecha de reseña 17/11/2015)

    Formato: DOC (Word 97-2003)

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    Esperando a alejo 

    Arbelaez, Omaira

    La oscuridad ha muerto. El rosa cubre con sus sombras el azul lejano de la cordillera. Te he perdido en el diluvio de edificios que hoy se inmortalizan frente a mi ventana. Tu cama está vacía. Parece un siglo la ausencia en la noche. Los libros se han petrificado. Los juguetes que adornan la biblioteca quieren vibrar con el nerviosismo de tus manos pero no estás para evocar tu infancia hablando de madurez. (Tomado del contenido del libro) (Fecha de reseña 17/11/2015)

    Formato: DOC (Word 97-2003)

  • La feria

    La feria 

    Arreola, Juan Jose

    Somos más o menos treinta mil. Unos dicen que más, otros que menos. Somos treinta mil desde siempre. Desde que Fray Juan de Padilla vino a enseñarnos el catecismo, cuando Don Alonso de Ávalos dejó temblando estas tierras. Fray Juan era buena gente y andaba de aquí para allá vestido de fran¬ciscano, con la ropa hecha garras, levantando cruces y capillitas. Vio que nos gustaba mucho danzar y cantar, y mandó traer a Juan Montes para que nos enseñara la música. Nos quiso mucho a nosotros los de Tlayolan. Pero le fue mal y dizque lo matamos. Dicen que aquí, dicen que allá. Si fue en Tuxpan, lo hicieron cuachala. Si fue aquí, nos lo comimos en pozole. Mentiras. Lo mataron en Cíbola a flechazos. Sea por Dios.

    Formato: DOCX (Word 2010 o superior)

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    El guardagujas 

    Arreola, Juan Jose

    El forastero llegó sin aliento a la estación desierta. Su gran valija, que nadie quiso cargar, le había fatigado en extremo. Se enjugó el rostro con un pañuelo, y con la mano en visera miró los rieles que se perdían en el horizonte. Desalentado y pensativo consultó su reloj: la hora justa en que el tren debía partir. (Tomado del contenido del libro) (Fecha de reseña 17/11/2015)

    Formato: DOC (Word 97-2003)

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    Hijo solo 

    Arguedas, José María

    A esa hora descansaba un rato, Singu, el pequeño sirviente de la hacienda. Subía a la piedra amarilla que había frente a la puerta falsa de la casa; y miraba la quebrada, el espectáculo del río al anochecer. Veía pasar las aves que venían del sur hacia la huerta de árboles frutales. (Tomado del contenido del libro) (Fecha de reseña 17/11/2015)

    Formato: DOC (Word 97-2003)

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    Himno al dolor 

    Echeverria, Esteban

    Nada se hace en la tierra sin motivo, y de la tierra no nace el dolor. Las cosas, que antes no quería tocar mi alma, ahora por la congoja son mi comida. (Tomado del contenido del libro) (Fecha de reseña 11/12/2015)

    Formato: DOC (Word 97-2003)

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    Hombre de corazon puro 

    De La Cruz Jimenez, Marcos

    Estos números tienen que explicarse del siete hacía arriba, y del siete hacía abajo. Este número es Plenitud, y la plenitud es como la escala lo dice: el todo, es porque Dios es un Todo, está en todo, todo lo creo para que se comparta todo, todo se lo entregó al hombre, El hizo su obra y no la abandona, porque su obra es para todos los hombres que llevan su imagen y su espíritu;, pero el hombre con más talento se quedó con todo, lo que Dios creó para todos, en lugar de compartirlo todo, se queda con todo, ese es el primer robo, y no conforme de haber despojado de todo a los inocentes, hace su obra sin tomar en cuenta la Ley de Dios, (Tomado del contenido del libro) (Fecha de reseña 17/11/2015)

    Formato: DOC (Word 97-2003)

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    Hombre por siempre 

    Arias, Patricia

    Hora de levantarse, todo está planeado pora un día de completa actividad. El sonido de la radio lo entusiasma cada vez más, su cuerpo está dispuesto a soportar “cualquier prueba” hasta la de caminar por muchas horas sin expresar el más mínimo dolor. (Tomado del contenido del libro) (Fecha de reseña 17/11/2015)

    Formato: DOC (Word 97-2003)

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    El matematico del rey 

    Arce, Juan Carlos

    En mitad de una noche sin luna, sobre la cama ajena de otras noches, Luis Obelar besaba a una mujer. Vestido todavía, enredado entre dos sábanas, oyó ruido de pasos sobre el balate de la escalera y deshizo el abrazo, se puso en pie, llegó a la ventana, apoyó una bota en el alféizar, lanzó un beso galante a la mujer y salió a la calle con los pies en vilo y las manos sujetas al relieve de la pared. (Tomado del contenido del libro) (Fecha de reseña 17/11/2015)

    Formato: DOC (Word 97-2003)

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    La muerte a la espalda 

    Urquiza, Ruben Ariel

    Hace ocho años que vivo sin ninguna compañía y sin embargo nunca me he sentido afectado por la soledad; acaso porque nunca he estado realmente solo. Es cierto que durante un tiempo me vi perturbado por un gran dolor, una angustia que arrastró a las largas horas del día fuera de la circunferencia del reloj, y una lluvia de segundos eternos humedecieron mi espíritu. Pero por sobre todo, solía imaginar a la muerte rondando cerca, tramando desgracias a mis espaldas. (Tomado del contenido del libro) (Fecha de reseña 17/11/2015)

    Formato: DOC (Word 97-2003)

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    La muerte de los aranco 

    Arguedas, José María

    Contaron que habían visto al tifus, vadeando el río, sobre un caballo negro, desde la otra banda donde aniquiló al pueblo de Sayla, a esta banda en que vivíamos nosotros. (Tomado del contenido del libro) (Fecha de reseña 17/11/2015)

    Formato: DOC (Word 97-2003)