Nave mental
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Nave mental
Resumen
Hacía tres semanas que habíamos salido de Centauro cuando saltó nuestro Fusible.
Era un hombre delgado, casi escuálido; las arrugas y las huellas de la edad le surcaban la piel, tan fina como un papel, pero era un hombre joven, como podía verse por la forma en que se movía, con soltura, deslizándose con ese impulso irrefrenable de los que son todavía nuevos en el espacio, ese tipo de voltereta desequilibrada que lo hace a uno tragarse las paredes, golpearse la cabeza contra las compuertas bajas y quedar lleno de moretones y tajos después del primer viaje. Se agitaba como una mosca en el agua, girando en todas direcciones, batiendo sus alas transparentes. De vez en cuando sonreía y, cuando la sonrisa llegaba, se quedaba un solo instante en los labios, tímida, como esperando que la soplaran. Si tuviera que elegir una palabra, una sola, para describirlo, diría «joven».
Tomado del texto original
Fecha de reseña: 14/12/2016
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